Paula Prats: ÍS

ÍS

Cotidianeidad, intimismo y delicadeza se reflejan en la obra de la fotógrafa valenciana Paula Prats. Composiciones, paisajes y retratos. La artista plasma su entorno, sus vivencias y su propia realidad. Observar sus fotografías es sentir y dejarse transportar a un mundo mágico que ella misma ha recreado deteniendo el tiempo. Todo a su alrededor se ralentiza, brindando al espectador la posibilidad de admirar los pequeños detalles que se escapan en el día a día; minuciosidad y preciosismo al servicio del ojo humano. Prats hace perceptible lo imperceptible, eleva la belleza de los elementos que conforman sus imágenes, ya sean paisajes o no. Cualquier objeto o situación resplandece gracias a su objetivo.

Su mirada es limpia, sencilla y fresca. Su trabajo es equilibrado y armonioso, todo fluye con naturalidad. Ofrece imágenes fijas, estáticas o en movimiento, y en ello se percibe cierta inquietud cultural y vital. El espectador siente y comparte esa (micro)visión del mundo, donde los pequeños detalles deslumbran a una cámara que refleja soledad pero también alegría de vivir. Así, su trabajo denota inocencia y pureza, sus imágenes no engañan, no admiten manipulaciones. Paula Prats captura lo que siente: instantes íntimos. Poesía visual.

En su última serie “ÍS” se adentra en un mundo de blancos, casi imperceptibles para el ojo inexperto y donde resaltan aún más si caben los pequeños detalles, entre ellos los toques de color. Existe la dualidad y la ambigüedad en sus imágenes, lo que se ve y lo que se siente ante sus fotografías no siempre es lo mismo. “IS” no son solo las siglas del país donde se originó la serie, Islandia, sino que en islandés significa “hielo”, protagonista indiscutible de este trabajo. En él se palpan las ganas de conocer y vivir en una cultura diferente, su inquietud y vitalidad. Prats busca constantemente la experiencia de lo nuevo y la necesidad de atraparlo en un instante. El viaje es una constante en su vida, viaje como motor fundamental de su creatividad. Como ella misma dice, su obra retrata: “Hielo, rocas, cielos, carretera, alguna figura, detalles… todo notas de viaje de un recorrido geográfico así como temporal.” Es un camino en el que destacan los paisajes colindantes a la carretera. Quietud en movimiento. Deambula e interactúa directamente con su entorno, un espacio que ella misma altera con su presencia. Se intuye su propio devenir. Busca y plasma una vivencia sincera, en la que descubre la belleza en las pequeñas cosas. No pretende narrar su viaje ni contarnos una historia, solo busca transmitir sensaciones que ella misma ha llegado a experimentar y que le gustaría compartir. Conmueve y emociona gracias a la sencillez que se vislumbra en sus series. En este sentido, es capaz de condensar en un solo golpe de vista la esencia y cultura de todo un país.

©Paula Prats

Sus series no guardan relación unas con otras pero, instintivamente, se complementan. La yuxtaposición correlativa es inevitable. La suma de cada una de ellas nos muestra el macrocosmos de la artista; se asocian creando un marco de percepciones familiares a nuestros ojos. Por otro lado, Prats ofrece un mundo rodeado de misticismo, donde la luz juega un papel fundamental, esa luz preferiblemente natural aunque últimamente está explorando el flash como una herramienta más y que utiliza siempre que lo considere necesario. La artista abre su objetivo a un sin fin de posibilidades, buscando sensaciones estéticas y donde la naturalidad y artificialidad contrastan a las mil maravillas. Prats construye su propio estilo, marcado por impresiones y, para ello se sirve de los efectos lumínicos, se trata del vehículo conductor que consigue que sus imágenes posean un aura especial, mágica.

El secreto de su trabajo radica en la complicidad que establece con el objetivo de su cámara, ya sea analógica o digital. A través de su mirada desvela los secretos mejor guardados de la mismísima naturaleza. Nieve, renos cruzando la carretera sorprendidos por un flash, hielo, frío, interiores, coches tapados por la nevada, rocas, musgo, todo denota un afán por capturar la esencia de la vida. Transforma lo cotidiano en atemporal y lo inmortaliza. En definitiva, busca la magia del momento, lo genuino dentro de lo ordinario.

Aventurera y viajera, sus fotografías son recuerdos; crea memoria. Paula Prats sorprende con una selección de imágenes brillantes, centelleantes, incluso deslumbrantes. Logra atrapar esas luces cálidas, acogidas bajo el agradecido rayo de sol, y también el reflejo más frío, tanto de día como de noche, que contrasta y realza aún más si cabe el tratamiento estético de su obra.

El trabajo de la valenciana se entrecruza con la abstracción y el minimalismo. Su intención principal no es retratar nada concreto, tan solo capturar el momento. Sus escenarios son espacios abiertos, vacíos y solitarios que invitan a reflexionar en silencio. Quietud y serenidad. Prats revela el alma de cada lugar, de cada objeto y de cada ser.

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