De Pictura: arte español en estado puro

Plasticidad, textura, composición y mucho color es lo que el espectador puede encontrar nada más entrar en la sala San Miguel de la Fundació Caja Castellón. Una sacudida y estallido de colores llamativos donde prima la pintura de principio a fin con un toque histórico que recorre la tradición pictórica española contemporánea con obras pertenecientes a la Colección Mariano Yera.

Para el historiador y crítico de arte Valeriano Bozal esta conjunto representa una explosión de pintura en sí misma. En cuanto a su contexto artístico, Bozal comenta que: “Los primeros indicios de normalización de la situación artística y cultural en España los encontramos en los años cincuenta, no tanto por la actividad de las instituciones, cuanto por la obra de algunos grupos –entre otros, Grupo Pórtico en Zaragoza y Dau al Set en Barcelona, no los únicos– y artistas que se aproximan a las tendencias dominantes en Europa y los EEUU, en especial el surrealismo y, pronto, el expresionismo abstracto. Esa influencia no implica, sin embargo, la estricta continuidad con los movimientos europeos o estadounidenses, pues existen factores específicos de la situación española que inciden de forma decisiva en estas obras e introducen notables diferencias.” Diferencias que hacen de este periodo único y que Mariano Yera supo apreciar y conservar en esta valiosísima colección de pintura española de la segunda mitad del siglo XX, en la que se recogen figuras tan importantes del panorama nacional como José María Yturralde, Antonio Saura, Eusebio Sempere, Antoni Tàpies, Pablo Palazuelo, Manolo Millares, José Guerrero, Luis Gordillo, Luis Feito, Equipo crónica, Equipo realidad, Equipo 57, Miguel Ángel Campano o Miquel Barceló entre otros. Un reflejo de la década de los cincuenta, sesenta, setenta, ochenta y noventa del siglo XX y un prometedor siglo XXI con artistas como Ángel Mateo Charris, Ángela de la Cruz, Jorge Galindo, Paco Pomet, Juan Ugalde, Alain Urrutia o Juan Ulsé.

Del surrealismo temprano al tachismo de Antoni Tàpies, pasando por el informalismo de Lucio Muñoz o al arte cinético de Eusebio Sempere hasta llegar al expresionismo abstracto de José Guerrero.
Del surrealismo temprano al tachismo de Antoni Tàpies, pasando por el informalismo de Lucio Muñoz o al arte cinético de Eusebio Sempere hasta llegar al expresionismo abstracto de José Guerrero.

La exposición que ahora se puede visitar en Castellón es una gran oportunidad para conocer de primera mano nuestro arte más contemporáneo, concretamente desde la década de los cincuenta a los noventa del siglo XX, con una selección de 18 obras de las 150 piezas que la compone. Durante ese periodo, según Valeriano Bozal: “Se realizaron algunas de las obras más importantes de nuestro arte moderno”. Un hecho imposible de no ser por la cohesión y rigor de esta colección, que en palabras del comisario de la exposición Felipe Garín –director del Consorcio de Museus de la Generalitat Valenciana y del Centre del Carmen–: “Se centra en el campo específico de la pintura, y más concretamente en la pintura española contemporánea. Dentro de ella destaca no solo el apreciable tamaño de la mayoría de sus obras, sino el número de algunos de los autores. No es frecuente encontrar cinco obras de Tàpies, cuatro obras de Gordillo, de Juan Genovés, de Guinovart, de Juan Uslé o del Equipo Crónica, ni nueve del Equipo Realidad en colecciones privadas españolas, ni tampoco –y eso sería otro elemento diferenciador– obras que vienen a cubrir de forma eficaz toda la segunda mitad del siglo XX, desde las de la década de 1950, como las del Equipo 57, Hernández Mompó, Farreras o Joan Ponç. Con obras de los más importantes representantes –abstractos o figurativos– de grupos tan relevantes como El Paso, Parpalló, etcétera”.

Mariano Yera

Mariano Yera supo recoger en esta colección iniciada en 1999 su pasión por el arte español y las corrientes imperantes en la Europa de la segunda mitad del siglo XX. Y ahora, una de sus herederas, Natalia Yera, asume las riendas de este gran “tesoro” artístico. Ella, sin duda, se encarga de seguir y mantener el legado profundizando y completando la etapa iniciada por su padre, teniendo en cuenta las bases en las que está cimentada, tal y como comentaba la propia Natalia Yera en una entrevista realizada por Rosina Gómez-Baeza y Lucía Ybarra con motivo de esta exposición.

La colección conocida hasta el 2013 por De Pictura fue fundada por el empresario Mariano Yera junto con el doctor y coleccionista de arte Javier Lacruz Navas, su factótum y director artístico. Ambos aunaron fuerzas para configurar una colección de arte centrada en la pintura española contemporánea que partiera de la segunda mitad del siglo XX y que fuese aumentando día a día. Hablamos de una colección viva, en constante crecimiento, que al día de hoy sigue ampliándose bajo la supervisión y el criterio de sus herederas, como comentábamos anteriormente.

La idea inicial de De Pictura fue la de crear una colección como la que se presentaba en el museo imaginario del novelista francés André Malraux (1901-1976) –máximo exponente de la cultura francesa de la época–, con las obras capitales de los principales pintores españoles coetáneos a ambos coleccionistas. De ahí que la colección se haya perfilado con grandes nombres de la pintura española y cuente con obras que en aquella época hubiera sido muy difícil que llegasen a ser expuestas en un museo y que actualmente se preservan gracias a la figura del coleccionista, donde destacan obras como Dona al jardí (1982), de Miquel Barceló; Ruth y Booth (1992), de Miguel Ángel Campano; Sin título (M-4) (1958), de Equipo 57; El desfile del personaje (1970), de Equipo Crónica o Pintura 607 (1968), de Luis Feito, por poner un ejemplo de las muchas alberga esta muestra hasta principios de 2015.

Una de las características principales de esta exposición es su carácter itinerante, lo que permite que haya un mejor conocimiento y difusión de un arte que se ha visto eclipsado tanto por las corrientes europeas como norteamericanas imperantes de la época y que en muchas ocasiones, desgraciadamente, nos ha sido restringido. Un arte que por circunstancias socio-políticas nos es ajeno y desconocido y que ahora podemos contemplar con todo su esplendor. Pinturas que individualmente y colectivamente han formado parte de numerosas e importantes exposiciones de arte contemporáneo español.

En definitiva, algo más de medio siglo de la historia pictórica española representada a través de artistas y movimientos que favorecen y contribuyen el conocimiento de una época, a través del pensamiento y el acto creativo de nuestros artistas. Testimonio de un pasado –artísticamente desconocido para muchos– y presente que está determinando conceptualmente el futuro de nuestro arte. Un arte que necesita ser vivido y asimilado tanto dentro como fuera de nuestro país para ser comprendido por todos y que podemos ver en Castellón.

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