‘Poemas alterados’. Charlando con Altea Grau…

Espacios diáfanos y envolventes que permiten al espectador sentirse parte integrante de la obra, que deja huella del acto mismo de confluir. Ideas, circunstancias, propósitos, recuerdos, búsquedas y deseos que con el paso del tiempo coinciden en un mismo fin, como un paraje donde confluyen los caminos, los ríos y otras corrientes de agua que terminan desembocando en el mar, en ese mar Mediterráneo que todos llevamos tan dentro. La joven Altea Grau logra a través de sus obras conducirnos por un viaje de sensaciones, nos narra una historia, la suya propia, y para ello se sirve de textos, frases y palabras.

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En algunas ocasiones había intercambiado algún que otro correo electrónico con la artista castellonense. No obstante, creí que era el momento oportuno de conocernos en persona. Así, una tarde de diciembre, me encontré con Altea para conversar sobre su obra e inquietudes. Admito que tuve la sensación de conocerla de toda la vida durante ese diálogo efusivo al aroma de café y té. Airosa y risueña, no tuvo reparos en contestar a cada una de mis preguntas.

Pregunta: ¿Cuándo supiste o intuiste que querías dedicarte al mundo del arte?

Altea Grau: No lo sé a ciencia cierta. Desde muy pequeñita ya tenía más o menos claro que quería estudiar Bellas Artes, así que cursé el Bachillerato de Artes en Castellón y después me fui a estudiar a Valencia la licenciatura en Bellas Artes.

P: Si mis datos no me juegan una mala pasada, ahora mismo vives en el extranjero gracias a una beca, ¿no es así?

A. G.: Así es. Tuve la suerte de que me concedieran la beca de la Fundación Dávalos Fletcher. Gracias a ella, ahora estoy realizando un máster en Londres. Aunque he de decir que previamente ya estuve en Inglaterra con una beca Leonardo. Ciertamente, me gustó mucho la experiencia y quise repetirla.

P: Estuviste en Irlanda también, pero ¿eso fue antes o después de ir a Londres?

A. G.: Antes.

P: Dentro de un rato retomaremos el tema de Irlanda, porque me interesa bastante. Pero ahora quisiera ahondar en esa exposición titulada ‘Confluències’ que realizaste en el Centre Municipal de Cultura de Castelló en 2011. Acababas de terminar tus estudios por aquel entonces. ¿Cómo fue la experiencia?

A. G.: Realmente, justo después de finalizar mis estudios de Bellas Artes realicé máster en la Universidad Politécnica de Valencia, de producción artística. El resultado final de mi investigación en ese curso dio lugar a ‘Confluències’. La exposición, si soy sincera, fue muy importante para mí, porque realmente esa fue la primera vez que me planteé hacer una exposición yo sola, invirtiendo material, dinero y mucho tiempo.

P: Si mi inglés y mis averiguaciones no son erróneas, he visto que has comisariado alguna exposición en Londres. ¿Qué tal?

A. G.: A raíz de mi estancia en Inglaterra, me he dado cuenta que ese apartado del mundo del arte es fundamental, sobre todo en proyectos como los que realicé, de cooperación. Es muy interesante e importante a la hora de proponer temas, conocer a otros artistas, y crear lazos entre nosotros.

P: En relación a lo de que un artista conozca y sepa qué es y de qué se trata comisariar una obra, debo decir que me parece algo positivo. De esa manera el artista sabe cuál es el método de trabajo y el vínculo que se establece entre el artista/s con el comisario. Quiero decir que favorece el diálogo fluido, la compresión y que el trabajo sea mucho más ágil. ¿No crees?

A. G.: Por supuesto.

P: Me interesa mucho tu obra en papel, cuando utilizas el papel y las palabras. En alguna de tus obras de ‘Confluències’ recuerdo que hiciste una especie de mural en el que el público podía participar escribiendo palabras, conformando un collage se sentimientos y experiencias encontradas. En otras usabas poemas de Miguel Hernández. Y ahora, unos años después, veo que estás trabajando una serie titulada ‘Cards and Poems’, en las que también haces uso del papel, agujas y tela…

A. G.: A raíz de mi estancia en Belfast empecé a trabajar con libros y a incluir textos. Incluso emprendí una serie de cartas a modo de correspondencia con otro artista de  aquí, de España. Es una forma más dinámica que promueve mucho más el diálogo.

P: Todo este trabajo no dejaría de ser un poema visual, ¿no te parece?

A. G.: Sí, claro. Poemas visuales, o poemas alterados o incluso libros alterados. Me considero una artista multidisciplinar, me gusta trabajar con sonidos, músicapoemas, etc. Asimismo, también me gusta escribir, aunque quizás no se puedan considerar poemas lo que realizo. No obstante, esas palabras para mí tienen un gran significado en el momento en que me encuentro trabajando.

P: Ahora mismo estás centrando tu producción en esa vertiente más poética…

A. G.: Digamos que me estoy concentrando en el arte con texto. De hecho, el máster que estoy haciendo en Londres se centra en los ‘Books Arts’, es decir, ‘Libros de artista’ o las ‘Artes del libro’.

P: ¿Esos estudios van dirigidos exclusivamente a formar a artistas que quieran trabajar ‘libros de artistas’?

A. G.: Digamos que si. La gente a veces tiene un concepto erróneo de lo que es un ‘libro de artista’. No se trata de meras ilustraciones, como cree la mayoría. Es un campo muy amplio. Un libro puede ser desde una instalación, un sonido, un dibujo, etc.

P: Desde hace un tiempo he podido observar como los llamados ‘libros de artista’ han proliferan bastante. Con esto me pregunto, ¿se podría considerar una moda? ¿Crees que están de moda?

A. G.: Puede ser. Aunque, por otro lado, es un trabajo bastante específico ya que el único máster que trata esta temática  es el de Londres.

P: Si hablamos de tu obra, me dirías…

A. G.: Que siempre ha estado vinculada a la poesía, por mi pasión hacia ella, al igual que al grabado, el dibujo. La verdad es que el grabado me parece una técnica muy directa donde el proceso es muy importante y lo sigo trabajando, o mezclando con otros materiales.

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P: A la hora de trabajar, cuando empleas la literatura, es decir, la poesía, las palabras, el libro, ¿dirías que implica una introspección? ¿Una vinculación especial?

A. G.: Efectivamente. Además, empleas un lenguaje que todo el mundo conoce, la palabra, de modo que se expande mucho más, llega a más personas.  En mi caso en concreto, me gusta trabajar con el texto, pero no hacerlo muy visible. Es como una alusión al texto. No se puede leer, es como si se hubiese cancelado, invita a que te lo imagines. Es una contraposición. Se dejan las huellas y los trazos del texto, y aunque pase el tiempo siempre permanecen, por lo tanto hablaríamos de una comunicación de la incomunicación.

P: Volviendo al tema de ‘libros de artistas’, yo no consideraría tu obra como un ‘libro de artista’…

A. G.: No, yo tampoco. No me considero una artista de ‘libros de artista’, porque no se pueden editar, son más bien como esculturas, o libros objeto u alterados.

P: ¿Crees que por ser mujeres estamos más vinculadas al lenguaje, la literatura, el texto, la palabras? ¿Somos más sensibles a la literatura, a la poesía?

A. G.: Puede que seamos más sensibles, pero más que una vinculación creo que quizás poseamos un lenguaje más poético, no tan directo.

P: Cuando dice que te gusta  escribir, ¿a qué te refieres? ¿Escribes relatos? ¿Poemas? ¿Cuentos?

A. G.: Pequeños poemas, textos cortos, frases cortas o palabras que siempre acompaño con mis trabajos. A veces, empiezo escribiendo y de ahí me surge la idea de una obra, y lo voy compaginando.

P: Entonces cuando estás en pleno proceso creativo, ¿eres consciente de que mezclas distintas disciplinas? ¿O lo haces inconscientemente?

A .G.: Creo que lo haces sin darte cuenta,  utilizas los materiales según tus necesidades, lo que quieras expresar. Puedes usar objetos, vídeos, etc. Al fin y al cabo, no dejaría de ser una instalación.

P: Aprovechando que ha surgido el tema del vídeo, ¿has trabajado con materiales audiovisuales?

A. G.: Sí. Recientemente además, trabajando ese tema de la comunicación de la incomunicación. A raíz de mis propias experiencias en el extranjero –cómo puedes llegar a sentirte en un país intentando comunicarte en otro idioma, por ejemplo– empecé grabándome a mi misma, hablando en diferentes idiomas y después empecé a grabar a otras personas.  Primero trabajaba este tema con el texto que conjugaba con el grabado, pero luego me di cuenta que grabando el sonido en el vídeo era mucho más directo.

P: El tema de la comunicación de la incomunicación es un tema muy apasionante que hoy día sufrimos la mayoría de nosotros. Por curiosidad, ¿crees que la vida personal del artista puede desvincularse por completo de la obra producida?.

A. G.: No, que va, para nada. Intento transmitir mis valores, mi manera de pensar. Quiera o no, se refleja mi ser en mi obra. El hecho mismo de expresar ya implica mi persona. De no ser así, serían obras muy frías.

P: ¿Qué artistas te han influido a lo largo de tu carrera?  ¿Y qué te ha marcado en tu trayectoria artística?

A. G.: Han ido cambiando y evolucionando conmigo. Al principio estaba casi obsesionada con el expresionismo alemán, el impresionismo, Tàpies y los informalistas, me encanta Elena del Rivero y recientemente he descubierto a Mar Arza, etc.

Un hecho clave fue mi estancia en Bolonia, con la beca Erasmus, donde conocí a otros artistas, trabajé en proyectos por primera vez en lugar de ejercicios y empecé a plantearme un trabajo más amplio. Pero, sobre todo, me parece interesante en mi maduración personal investigar e indagar diferentes temas, quizás bajo una misma poética, pero no encerrarme en una sola cosa. Creo necesaria la diversificación, lo veo algo positivo. Otro momento crucial fue irme al Reino Unido, primero en Belfast donde estuve tres meses y pude trabajar totalmente sumergida en mi obra, y ahora en Londres.

P: En un futuro, ¿dónde te ves trabajando?

A. G.: En España ahora está difícil encontrar un trabajo. Por eso, preferiría quedarme en Londres. Sin embargo, en un futuro si que me gustaría volver a España, y trabajar en Castellón, Valencia, Barcelona, Madrid… En definitiva, donde surja.

El tiempo pasa y la charla termina. Me despido con una sensación muy agradable, y con la esperanza de que la raíz de un nuevo ‘género’ de artistas se está fraguando y  surgiendo en Castellón. Quizás, a día de hoy, no encuentren su momento y su lugar para su desarrollo personal en nuestro país y por eso migren al extranjero. Aun con todo, espero que vuelvan.

tres heridas vida

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